Aprendo, aprendí, aprendí, aprendí, aprendí, aprendí, tú fallaste. Aprendí mucho. Aprendí algo, aprendí. ¿Y tu? Aprendí hoy, y ello me cambio el día. Aprendí una lección. Me siento mejor; verbo aprender: yo aprendo, tú aprendes, él aprende, vosotros aprendéis, nosotros aprendemos, ellos aprenden, aprendemos todos juntos y empezamos a comprendernos los unos a los otros. No me exijas nada y yo nada te exigiré. Tratemos de aprender un poco cada día, intentémoslo. Resulta difícil aprender. ¿Qué es lo que nos impide aprender? Tener un espíritu de aprendizaje, no tener miedo de emplear el tiempo en aprender. Tienes un montón de tiempo, tengo un montón de tiempo, tenemos un montón de tiempo. Si no dejamos de aprender, nada malo podrá ocurrir. Tan sólo hemos de ser receptivos, disponernos a aceptar, a ser tolerantes, a querernos sin llegar a ser auto-indulgentes, a no ser egoístas, a respetar como somos, a saber perdonarnos, a no ser demasiado exigentes ni repetirnos, a no tener miedo de quiénes somos y a creer en nosotros: así aprender resulta más sencillo. No anticipes el juicio; espera y verás. Inténtalo de nuevo, date una oportunidad así como das a los demás una o infinita oportunidades. Cada día es una nueva ocasión para intentarlo, mañana también, toda una vida de oportunidades encadenadas. No hay razón para que te entregues a la desesperanza, ni tampoco para quejarte, o forzar la situación, o ansiar algo, o exprimir a los otros o a ti mismo. Los demás no te juzgan, ni siquiera saben que estas ahí. Nadie está en  tu contra, no te preocupes, no eres tan irresistible. Además ¿quienes son ellos para juzgarte? No saben demasiado, van a aprender quién eres y así es como empezarán a comprenderte. Comprender es perdonar -sin más problemas- pero la verdad es que tienes que aprender y comprender, y eso es realmente difícil: algo misterioso, complicado, una tarea ardua, algo extraño. Aprender es difícil, pero recompensa. Inténtalo otra vez, empieza de nuevo mañana, llora si tienes que hacerlo. Aprender a aprender. ¿Te gusta aprender? ¿Eres bueno aprendiendo? ¿Llegas a algún sitio? Aprende por el mero hecho de aprender, de ser mañoso y capaz de hacerlo con facilidad. ¿Tienes facilidad para aprender cómo descubrir, cómo revelar, cómo volver algo del revés y después volver a ponerlo en su sitio? Deconstruir y reconstruir, darle sentido a lo improbable, aprender a preguntar, a cuestionarlo todo por el gusto de conocer su interior, por el mero gusto de descubrir sin después contar a nadie que has progresado, poco a poco, paso a paso, desde un supuesto al siguiente, juntando las piezas del puzzle. Así es como aprendes sin la ayuda de los otros, no para jactarse de ello ni para poner en evidencia. Aprender es tu secreto, es todo lo que tienes, la única cosa que puedes decir que te pertenece, que nadie puede arrebatarte. Recuerda que la ignorancia no es una excusa. Aprende o atente a las consecuencias.

Louise Bourgeois

Texto escrito en los años sesenta y publicado por primera vez en 1996